Sobre mí

Soy Laura Vegara

Que deciros sobre mí…soy una persona intensa, que ama la naturaleza y los animales, cualquier forma de arte, especialmente la música y , por encima de todo, el conocimiento. Me apasiona devorar libros y estoy continuamente buscando nuevos retos. No puedo vivir ni un solo día sin aprender algo nuevo, sin sentir que crezco un poquito más a nivel interior y sin tener la certeza de que puedo aportar algo a este complejo y frágil mundo en el que vivimos.

Ya desde muy jovencita me interesé por todo aquello relacionado con el desarrollo personal y la espiritualidad, no en su faceta religiosa con la que se suele confundir erróneamente, sino por el sentido de la vida y de nuestra existencia. Recuerdo perfectamente, siendo aún una niña, como me cuestionaba continuamente el por qué del sufrimiento y el dolor del ser humano.

Inicialmente estudié ingeniería civil. Mi madre suele recordarme que con 13 años mi sueño era ir a aquellos países afectados por la guerra y reconstruir todo aquello que había sido destruído. Aunque, desafortunadamente, no llegué a licenciarme por motivos que ya os explicaré más adelante. Pasados unos años empecé a aprender sobre yoga y meditación. Me formé como profesora y me fui a la India a seguir aprendiendo sobre filosofía yóguica, donde terminé viviendo varios años. Posteriormente me hice life coach y empecé a trabajar con adolescentes. Actualmente soy intervencionista familiar en adicciones, me estoy formando como psicóloga social y sigo aprendiendo sobre filosofía budista.

Me gustan las personas y me gusta pensar que todos, absolutamente todos, bajo nuestro idiosincrásico caparazón, en realidad somos iguales…Creo en la bondad que reside en todos nuestros corazones, regidos por una mente dominada por capas y capas de modelos, creencias, ideas…en realidad, todo prisiones mentales. Más allá de ellas, somos como niños; unos niños que desean amar, ser amados y vivir en paz. Así de simple es.

Hoy en día por fin puedo decir que…soy FELIZ, y:

Aprendí a ver la luz que existe en mi vida, a pesar de las tormentas y de los días de lluvia que se

cruzan en nuestro camino.

Pero no siempre fue así. Mi historia personal es una historia de reinvención y de superación. He dedicado trece años, casi la mitad de mi vida, a lidiar con distintas problemáticas, entre ellas una severa adicción a las sustancias. Si hoy en día sigo aquí es gracias a una durísima y larga lucha en la que no me caí una, sino mil y una veces, pero siempre, sin ninguna excepción, me levanté y seguí adelante.

Os contaré como empezó todo. Mi primer contacto con las drogas fue a los 14 años. Aunque para aquel entonces aún no existía una dependencia, otro tipo de trastorno, la anorexia, ya había empezado a controlar mi vida. Mis padres siempre habían tenido problemas en su relación y decidieron separarse.  A esto se le sumó la situación de bullying (acoso escolar) por la que estaba pasando, debido a la cual tuve que cambiarme de colegio ya que llegó un punto en que el pánico me superaba y ya no era capaz de asistir a clase. Otro factor no menos importante era mi forma de ser a esa edad: hipersensible, intensa, impulsiva, perfeccionista…Contexto, biología y rasgos de personalidad, ambos se conjugaron para dar lugar a lo que sería el inicio de mi peor pesadilla. Me sentía sola, repudiada, abandonada…que no era suficiente para nada ni para nadie; no encajaba con la mayoría y tampoco tenía lo necesario para hacer que mis padres siguieran juntos. Así que, decidí dos cosas. La primera era que buscaría la perfección, tan solo alcanzándola sería intocable y, la segunda, que en el nuevo centro donde iba a estudiar nadie más me haría daño.

¿El resultado? Debido a los elevados niveles de ansiedad y de sufrimiento psicológico a los que estaba sometida, más el profundo vacío y tristeza que se habían adueñado de mi día a día, busqué refugio en la única cosa que, aunque fuera por unas horas, me hacía sentir bien y calmaba el sufrimiento. Lo que empezó siendo un abuso de sustancias, terminó por convertirse en un irremediable consumo compulsivo que escapaba a mi control.

Paralelamente, mi trastorno alimentario iba a más. Pasados unos años, la situación llegó a tal punto que era totalmente insostenible…y tuve que ingresar en mi primer centro para tratar lo que se había convertido en bulimia. A partir de ese momento, todo fue a peor porque lo canalicé todo hacia el consumo de cocaína. Mi día a día era un infierno.

Relaciones destructivas, maltrato psicológico por parte de una de mis primeras parejas y, a los 21 años, intento de suicidio. Empezó mi peregrinaje por los múltiples centros en los que estuve ingresada y, también, una larga lucha contra diagnósticos erróneos y sobre-medicación que me dejaba totalmente anulada.

El principal obstáculo al que no sabían como hacer frente los profesionales era que tenía simultáneamente distintas formas de adicción y problemas de conducta. Cada vez que parecía que le estaba ganando el pulso a las drogas, empeoraba en otros aspectos y resurgía la anorexia, las autolesiones o la bulimia, con lo cual, era como empezar de nuevo desde cero. Y es que ello no era más que la manifestación de un problema realmente mayor: mi autoconcepto, mi autoestima, ambos estaban por los suelos. Llega un momento en el que tú mismo y todo tu alrededor está tan desestructurado, que te resulta casi imposible ver la luz. Así que tuve que literalmente reinventarme y pasar por un profundo cambio a todos los niveles para, poco a poco, ir reconstruyendo y dándole forma a mi vida, hasta llegar al día de hoy en el que puedo decir que  amo vivirla. Una adicción no se supera en un mes, ni en un año…es un proceso muy largo y costoso en el cual deben conjugarse el punto exacto de madurez y cambio de mentalidad, junto con el apoyo profesional adecuado para que uno empiece a recuperarse.

Mi mayor ilusión es poder transmitir el mensaje de que sí se puede y poder ser el guía que tanto hubiera necesitado mi familia en un momento de absoluta ignorancia.

¿Por qué te puedo ayudar? Pues porque he pasado por todo ello y sé perfectamente como te sientes. Sé lo que es estar tremendamente perdid@, he sentido en mis propias carnes el miedo, el dolor y la desesperación, he tenido ganas de abandonarlo todo y he experimentado el vértigo que provoca la decisión de hacerle frente a esta situación. Nadie te comprenderá ni te dará mejor apoyo que aquel que ha pasado por lo mismo que tú. Porque más allá de todo esto, hay una maravillosa vida que disfrutar en un mundo lleno de oportunidades para crear tu propia felicidad. Pero, antes de todo ello, necesitas salir de la oscuridad y…créeme…

Un poco más

sobre mí