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Héctor Ayllón

redes sociales Archive

Martes

6

agosto 2013

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Redes sociales y menores

Written by , Posted in protección de datos

¿Pueden los menores tener perfiles en las redes sociales? Analizamos los riesgos de esta “permisividad” por parte de las empresas que prestan estos servicios de redes sociales.

Facebook sigue modificando continuamente sus políticas de privacidad pero olvida que continuamente los menores se registran en esta, y otras redes sociales, sin el consentimiento ni control de ningún tipo, con el riesgo que ello conlleva respecto de los “amigos” que pueden aceptar, las aplicaciones que pueden utilizar, el contenido que pueden compartir, etc.

child and laptop

En primer lugar cualquier prestador de una red social debería velar porque el acceso a la red social que gestiona – Facebook, Tuenti, etc – fuera restringida a los mayores de 14 años o, en su defecto, que el registro lo efectuaran los padres de los menores.

En segundo lugar, hay que recordar que el registro en tales redes requiere facilitar una serie de datos, que la normativa sobre protección de datos, califica de datos de carácter personal (artículo 3 a) de la LOPD y 5.1 del Reglamento) y, como tales, el prestador de la red social tiene que cumplir con unas determinadas obligaciones que, lamentablemente, no siempre se cumplen y puede acarrear unas consecuencias económicas para el infractor de hasta 600.000 euros en los supuestos más graves.

En tercer lugar, el sistema de registro, que se limita a solicitar la fecha de nacimiento, incumple la obligación de comprobar de manera efectiva la edad del menor y, en su caso, de ser menor de 14 años, la autenticidad del consentimiento de sus padres o tutores (art. 13.4 RLOPD), no en vano hoy día más de 7,5 millones de menores están en la red social. Una solución solicitar el DNI, o documento equivalente, debidamente escaneado a los que pretendan el registro.

En cuarto lugar, si bien es una práctica habitual hoy día que las empresas incluyan en sus páginas web una política de privacidad con la que pretenden cumplir con las obligaciones exigidas por la normativa de protección de datos, pero también es cierto que dichas políticas son habitualmente incompletas y suele carecer de aplicación práctica posterior. Así, ni se informa de qué fichero contendrá los datos del usuario, ni su finalidad específica, ni sus destinatarios y el ejercicio de los derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición son ciertamente mejorables. El acceso a los datos puede realizarse a través de un formulario que, valga la redundancia, no resulta de fácil acceso; la rectificación de los datos sí es relativamente sencilla y de aplicación inmediata; la cancelación sólo puede ser de la totalidad de los datos personales, no de algún dato concreto, y además, sin justificación legal alguna, conservan los datos durante 90 días infringiendo de este modo lo dispuesto en el art. 16 LOPD. Y el usuario que quiera ejercer su derecho de oposición, lamentablemente sólo podrá optar por no utilizar el servicio y no registrarse.

Por último, que las redes sociales adolezcan de un sistema fiable de seguridad para evitar, por ejemplo, las prácticas de usurpación de las cuentas de los usuarios por terceros, pues los datos de los miembros serían accesibles para terceros de forma ilícita, riesgo que, cuando se pretende ampliar el abanico de edad de los miembros de la red social, resulta particularmente alarmante.

Por todo ello, debe extremarse el cumplimiento de las obligaciones legales, tanto por Facebook como por el resto de redes sociales, respecto de los datos de carácter personal que recaban, máxime cuando sus titulares sean menores de 14 años. Hay que desterrar cuanto antes la práctica extendida de incluir ciertas informaciones típicas en su política de privacidad para evitar sanciones de la Agencia de Protección de Datos que vigila muy de cerca el cumplimiento efectivo de la legalidad.